Quien diga que no entiende una pintura, ya sea por timidez o modestia, miente; la vinculación del hombre con el arte es algo natural. Todos sabemos y podemos dibujar. El dibujo es nuestra primera escritura espontánea, aunque, con el pasar del tiempo, muchos adultos terminen por sentir miedo de expresarse dibujando.
Las ilustraciones cumplen un papel importante en el rescate de esa memoria perdida con el tiempo y son una invitación a los nuevos y viejos lectores a volver a visitar la magia del arte. Ellas, como naves ancladas, atracan en el imaginario de los lectores para activar la memoria, la emoción, la experiencia maravillosa de tocar la belleza con los ojos. En ese contexto, no hay espacio para el miedo, todo es expresión en su más alto grado de potencia.
La muestra que el Catálogo presenta refleja una y mil maneras de ver en distintas latitudes de Iberoamérica y desde diferentes generaciones también. En cada entrega, 30 ilustradores liberan sus imágenes, geografía inefable, para narrar el mundo con una voz propia.
Nadie dude del potencial de una imagen ni del poder de un ilustrador. Olviden el momento en que creyeron que no sabían ver y abran los ojos: Iberoamérica ilustra.



